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LA MATERIA ETERNIZADA

ROBERTO GUEVARA.

Para este momento Roberto Guevara fungía de Presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (1991-1993)

Extracto del Texto para Hierofantes. Muestra Individual. Galería Gala. Valencia, Venezuela, 1991.

Por delante está la permanente cuestión que todo gran artista se hace. ¿Por dónde seguir empezando? ¿Por dónde seguir empezando?
Roberto Guevara

Ha sido propio de los artistas que crecieron en los ochentas la adopción de lenguajes convulsos, interiormente conducidos por corrientes opuestas, capaces por lo tanto de testimoniar el humanismo irredento, la salvaje compulsión de vivir en otros términos. Para HÉCTOR ERNÁNDEZ hace apenas unos años, la pintura era el lugar de convocatoria para los espectros que nos acechan desde el otro lado de nuestra conciencia. El tema hispánico de la “sayona”, divulgado ampliamente en México y el Caribe, tal como escribe Sergio Gonzáles Quitral para el catálogo de la exposición “…De Chiniguas y Chinamos” (Galería los Espacios Cálidos. Ateneo de Caracas. 1988) ha servido de base para las confrontaciones de los múltiples egos del personaje, expresión de un sentimiento colectivo profundamente instintivo, que pone de manifiesto, el deslumbrante y aterrador juego de principios antagónicos: el bien y el mal, la belleza y el horror, el amor y la crueldad y por ultimo los desdoblamientos de todos los yo posibles.

En chiniguas y chinamos, el personaje clave era esta mujer ancestral, suma de eros y thanos, de misterio y realidad, evocada una y otra vez, al igual que en las sociedades donde rige como una autentica reina de las penumbras y los deseos…

Desde entonces la obra de ERNÁNDEZ ha madurado hacia una consolidación de las formas… ha sido un viaje hasta el fondo hasta encontrar la Eva arcaica y Universal identificada con los principios de pertenencia telúrica y a la vez nexo con lo supranatural. Su pintura es ahora un proceso de totalidades alrededor de la figura central totémica y dominante…

Eje alrededor del cual los grandes movimientos civilizatorios se convierten en arcadas en expansión, ecos del origen primordial que expresa una nueva espiritualidad.

En este transcurso hacia si mismo y en cierta forma hacia el todo, HÉCTOR ERNÁNDEZ ha madurado como pintor. Hay una fuerza concéntrica en sus telas, que hace dinámica la relación del núcleo y de las capas en eclosión tensa. Un verdadero universo geológico y espiritual podría decirse. Es evidente que han sido traídas a esta nueva fusión todas las Evas de la prehistoria y han creado esta mirada sincrética de la mujer origen, de la mujer destino, de la mujer naturaleza expandida, Ernández ha madurado como siempre esta nueva aparición, macerándola, moldeándola a Imagen y Semejanza, para él esto implica el hacerse oficiante de la verdad buscada como un grial contenedor, una Eva cristiana …El Artista ha dejado que en su obra se generen las fuerzas que unen al ser humano con un cosmos que es su propia SUSTANCIA ETERNIZADA. En el espacio de esta revelación, el pintor trabaja sus visiones, oficia ritos que en otros tiempos fueron del hacer totémico y esenciales como medulares fetiches para ahora ser solo la propia voz interior, el reducto intimo donde la existencia y la muerte, el ser y la nada se conjugan. Su obra surge entonces de este intenso clima interior y nos deja ante los ojos las evidencias del proceso, la consecuencia del transcurso a través de civilizaciones propias y ajenas, actuales y distantes, donde se comprueba la permanencia del hombre ante sus asombros.

El lenguaje se ha transmutado. En pocos años gira hacia formas totales, maneja trazos densos y respira como un ente vigente que nos viniera del tiempo. La organización interna se logra de una manera esencial, como consecuencia de la jerarquización y simplificación de los temas y motivaciones, del artista, HÉCTOR ERNÁNDEZ. Este artista oficia el sentido ritual y místico, tan vigente como la angustia individual, esto tal vez es el principio rector que permite tanto rigor unitario. La obra abraza la ontogénica necesidad de SER.