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MATTER ALTARIS

Desde el fondo del lienzo, oscuro, intenso, decorado, o estampado emergen las figuras femeninas como en un ritual eterno: el nacimiento de la Afrodita griega. Belleza, idea, tierra y cielo conjugados en la génesis de la “Humanitas” de la filosofía neoplatónica; como elementos de una estética divina transformada en la cosmovisión de Héctor Ernández.

El pintor que se inició en la academia,  es un hombre culto, estudioso, viajero desde muy joven, especialmente en largas travesías marítimas, como un renacentista. Sus cátedras de Antropología Cultural y Semiología, entre otros saberes, así lo expresan.  Sin embargo, su gusto se fue formando de tensiones y contrapuestos, pues, se hizo docente en artes y ciencias, y desde los ochenta conoce el discurso altisonante de la contracultura occidental en los transvanguardistas.  Dos fuerzas opuestas, dicotómicas con las cuales ha tenido que lidiar y producir con profundos detalles, como las tensiones nietzscheanas del origen la tragedia: lo apolíneo y lo dionisíaco; pero hoy con,  lo sublime y lo bello; lo eterno y lo inmediato; lo profano y lo sagrado; la verdad y la relatividad…

Matemático, músico, artista plástico, y en especial, un alma sensible que ama profundamente lo que hace y lo revela en la factura de sus obras, plenas de sensualidad. Obra que posee dos protagonistas: la mujer y la luz, ambas desarrolladas con la maestría de oficio en un impecable conocimiento del dibujo y las técnicas pictóricas que lo declaran pintor-pintor, su conocimiento de la historia del Arte, y por otra parte, lo complejo, en su propuesta teórica dentro pensamiento contemporáneo en su vivencia, su luz, no solo pictórica sino de sabiduría, sus ideales y sus propuestas de una nueva racionalidad que permita entender al mundo como un sistema holístico.

Las mujeres eternas, todas aquellas mujeres, mujeres atemporales que se hacen presentes en extraordinarios rostros que inspiran la devoción, de quien las hace…de quien las observa. Rostros humanos como vehículos de expresión de sus propuestas que afrontan la diversidad de sus fondos como mundos barrocos, expresionistas, grafías y una fuerza interpretativa del color, también como discurso de luz, que dibuja y desdibuja como subjetividades fragmentadas. 

Mater Altaris es un canto a la generosidad, a la idealización de la realidad que el pintor pretende develar en cada rostro femenino, en el medio que habita su intención discursiva sobre los tópicos humanos. Una obra madura que recoge tintes autobiográficos incluso en sus paisajes también sin tiempo, una abstracción y en las “mujeres de su vida” las reales convertidas en símbolos. Mas ideas que mujeres, ideales de una estética que niega a entregarse a los compromisos temporales, ¡bravo Héctor! el mas preciado valor es la defensa de uno mismo.

Es una visión de retrato contemporáneo cargado de simbolismos que promete una experiencia  interesante de imágenes de sus entidades universales, desde el amor y la belleza en un devocionario, cuyos rostros emergen en los muros del WTC Hesperia,  recreando una visión constelada de un navegante vital.

Dra. Nadia Colasante